Hoy es un lunes de principios de mes para Paco, un empresario que posee una Pyme cualquiera. El fin de semana ha pasado demasiado rápido y se acaba de levantar para comenzar con energía el lunes. Se viste, se va a la cocina y se prepara el típico desayuno con sus tostadas y su zumo de naranja. Tan tranquilamente se dispone a zampárselo todo mientras lee su diario favorito.

De repente, el zumo se derrama sobre la mesa. “Intralepsa entra en pre-concurso de acreedores”, noticia a tres columnas con foto a color.
Hasta ese momento, “Intralepsa” había sido uno de sus mejores clientes, sabía que las ventas les habían bajado pero lo achacaba a la crisis y estaba convencido de que iban a remontar.
Pues no. Y así, cuatro clientes más se caen en una semana.

• La crisis te acaba de dar el primer empujoncito para empezar a exportar: Estás perdiendo a tus clientes de toda la vida, necesitas nuevos y en tu mercado actual, no los vas a encontrar.

Paco está en la oficina con ganas de irse a comer (los martes suelen ser los días más duros de la semana), ya lo tiene todo recogido y de repente suena el teléfono.
Le llama un cliente, acaba de ser adjudicatario de un proyecto y necesita dos contenedores de sus productos en menos de 3 semanas en Túnez ya que va a empezar una instalación.
Un escalofrío recorre su cuerpo ¿África? ¿Y no se lo pueden pedir a otro? ¿Qué hago yo ahora? ¡Si ni siquiera hablo inglés!

• Tu cliente te acaba de dar el segundo empujoncito: Se ha internacionalizado y te arrastra con él en su nueva aventura. Menuda semana lleva, menos mal que ha quedado a almorzar mañana con su cuñado que le tiene que contar no sé qué.

Diez y media del miércoles, puntual como un reloj suizo acaba de llegar el marido de su hermana a la oficina y le suelta la bomba: “Tu competencia acaba de abrir un almacén en Francia con su stock, su equipo de ventas y han enviado a alguien desde España a dirigir todo el tinglado.”
El cuñado, muy rápido para estas cosas le lanza el órdago “¿Y tú que vas a hacer? ¿Tendrás que abrir una también no? Bueno, mejor abre una en Francia y otra en Italia que veo que estos te comen Paco”.

• Tu competencia te acaba de dar el tercer empujoncito: Acaba de abrir una filial comercial para atender de manera más eficiente un mercado cercano. El orgullo de cuñado está tocado, Paco tiene que hacer algo.

Que ganas tiene el pobre Paco de que acabe esta semana, menos mal que está ya a jueves. Pero Paco está preocupado, en 2008, justo antes de comenzar la crisis hizo una inversión fuerte mecanizando su proceso productivo y se está dando cuenta que la amortización que pensaba aplicar es imposible por los tiempos ociosos en producción.

• Tu fábrica te acaba de dar el cuarto empujoncito: Puedes fabricar mucho más de lo que haces ahora porque tu infraestructura lo permite. Necesitas hacerlo para beneficiarte de economías de escala y ser más competitivo. Necesitas nuevos mercados, necesitas exportar.
Interminable la semana, pobre Paco, menos mal que hoy ya es viernes y podrá desconectar del trabajo con su hijo. Su hijo estudia en la capital ingeniería y acaba este año el grado. Es un chico espabilado como Paco pero con una gran diferencia, la formación.
El hijo de Paco tiene todo aquello que al padre empieza a fallarle, la fuerza, el inglés, las ganas, las nuevas ideas y la motivación. Está sobradamente preparado para coger las riendas del negocio, hacerlo despegar y ser referente en el sector.

• La segunda generación te acaba de dar el quinto y definitivo empujoncito: Tu hijo ingeniero tiene definida una estrategia a medio y largo plazo que pasa por el aumento de las ventas y la capacidad productiva. Tu hijo va a lanzar la empresa hacia la internacionalización.
Realmente el ejemplo de Paco y los cinco días de la semana representa una realidad en las pymes españolas. Obviamente no se suelen dar todos estos factores a la vez, pero muchos de ellos sí y son estos mismos factores los que empujan a tomar la decisión de ir hacia los mercados exteriores:

• Muchos clientes de toda la vida han cerrado y necesitas nuevos
• Muchos de los que te quedan han empezado a trabajar fuera y te necesitan con ellos
• Tu competencia ya está iniciando su carrera internacional
• Tienes una capacidad productiva parada
• La segunda generación en la empresa viene con fuerza y nuevas ideas

Tal vez no te llames Paco, pero estamos seguros de que te has sentido identificado en algún momento con las situaciones de este artículo.
No dudes en pasarte por la zona de “Internacionalización” de nuestra web, ahí podrás comprobar de primera mano todo en lo que te podemos ayudar para que tu salto hacia nuevos mercados sea lo más productivo en el mínimo tiempo.

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